Sábado, abril 23rd, 2011 | Author:

Después de sumergir varias veces las cerdas en el disolvente, el pincel se coloca bajo el chorro de manera que el agua penetre hasta su base. Cuando el pincel ya se ha secado se vierten sobre sus cerdas unas gotas de aceite mineral fluido y se aprietan las cerdas para hacer que éste cale dentro de ellas. Las cerdas se envuelven con una hoja de aluminio blando de manera que no se sequen. En el caso de que se hayan abierto se podrán reunir con una gomita.

Los pinceles muy incrustados se suspenden dentro de un baño de disolvente sintético, disolvente nitrocelulósico y aceite de linaza. Las cerdas no deben descansar sobre el fondo. En caso de que la virola metálica muestre rasgos de herrumbre, se tendrá que eliminar con papel abrasivo. El rodillo, tras su utilización, tiene que ser lavado en agua corriente y estrujado varias veces para evitar que resulte endurecido. Los rodillos con pelo largo pueden sumergirse en agua limpia antes de ser lavados en agua corriente. Se guardan siempre colgados.

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