Martes, abril 24th, 2012 | Author:

Estas plantas son las favoritas de muchos aficionados a la jardinería por su hermosas flores, su gran variedad y su proliferación. Los rosales se plantan en lugares ventilados y soleados, con tierra esponjosa y arenosa, rica en humus y mantillo. La poda se realiza dos veces al año, para estimular la floración y prevenir las plagas. Debe hacerse una vez a finales de invierno, y la otra, en otoño. Las flores marchitas deben cortarse con tijera, dejando las yemas con flores para que se abran. Cuando haya florecido un racimo, córtalo hasta otra yema más fuerte, a unos 10 cm. El riego se efectúa cada 3-4 días si la planta está en maceta; si está plantada en el jardín, basta con regarla una vez por semana. En cuanto al abono, debe aplicarse disuelto en el agua de riego cada 10 días, entre la primavera y el principio del otoño (si el rosal está en maceta). Los ejemplares de jardín es mejor abonarlos con productos sólidos, tipo mantillo, depositados siempre en la base de la planta.

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