Jueves, marzo 14th, 2013 | Author:

Buscar un lugar en el cual tener ordenados los discos compactos no siempre es fácil. Dadas sus especiales dimensiones, este tipo de soporte musical suele estar amontonado en algún rincón. Lo más habitual es acabar comprando un mueble, muchas veces demasiado complicado, donde colocarlos. Los muebles que habitualmente se encuentran para mantener ordenados los CD suelen ofrecer vistosos diseños difíciles de encajar en alguno de los rincones de nuestra casa. Puede ocurrir que uno de estos muebles ocupe demasiado espacio, más de lo que requerirían los discos, o, simplemente, haya que situarlo especialmente a la vista dado que no combine con el resto del mobiliario. Además, aquellos que son como una columna son difíciles de ubicar y pueden acabar estorbando.
Con el objeto de evitar estas incomodidades. A partir de los tipos propuestos, cada bricola-dor podrá diseñar y obtener el modelo que necesite.

Pequeño pero con mucha capacidad.
Nuestro primer modelo puede sorprender por la relación existente entre sus reducidas dimensiones y la verdadera capacidad que ofrece. En total, se ha calculado que es posible tener perfectamente ordenados en su interior hasta ochenta discos compactos, a pesar de sus pequeñas dimensiones. No obstante, es posible ampliarlo para ofrecer una solución a cualquiera de nuestras necesidades. El mueble está fabricado en FIBRO-FÁCIL MDF, lo cual abarata su costo, y su estructura es, realmente, muy sencilla. Lo más complicado sería diseñar el interior, en el cual habría que realizar unas guías con las medidas exactas para guardar los CD. Sin embargo, con el objeto de facilitar en gran medida el trabajo y reducir el tiempo de construcción, es posible comprar unas cajas de plástico realizadas ex profeso para alojar los CD que se pueden encontrar en distintos negocios por un módico precio. En este caso, las hallamos en una de los, ya muy populares. De acuerdo a las medidas de estas cajas se construye la estructura del mueble.
Una segunda recomendación hace referencia a los tableros. Estos es mejor comprarlos ya cortados a medida en la carpintería. Si no fuera posible o prefiere desarrollar el proceso completo, el MDF ofrece la posibilidad de cortarla con gran facilidad. El manipulado de este material también permite realizar fáciles acabados, pues no es necesario enduir ni lijar mucho para obtener vistosos muebles.
Para construir el mueble, hay que comenzar tomando las medidas del contorno exterior de la cajita de plástico. De acuerdo con éstas medidas, cortaremos varios listones para fabricar lo que podemos denominar “la celda”. Los listones van encolados entre sí.
A continuación, construímos la estructura base clavando los costados a los lados superior e inferior y, aplicando un poco de cola, introducimos los listones a presión una vez que estén secos.
Ahora lo más importante es comprobar que todos los cajoncitos se introducen con facilidad en sus “celdas”. Quizás sea necesario proceder a lijar, pues, en algunas ocasiones, llevan Unas pequeñas pestañas en el exterior y hay que eliminarlas para que asiente bien.
Transcurridas 24 horas podremos pintar todo el mueble aplicando como siempre, una primera mano de base blanca. Después y ayudados por un rodillo o por una brocha pondremos color a nuestro original mueble para almacenar los discos compactos. Una vez que la pintura ha secado, procedemos a fijar con pegamento especial para plástico las cajas en el interior de la estructura.

Para compartir con libros.
Por contra, si disponemos del espacio necesario, es posible realizar un mueble en que se puedan colocar, al mismo tiempo, toda la colección de discos compactos y, además, una gran cantidad de libros. También esta fabricado en MDF e, igual que el anterior, su construcción es muy sencilla, pues consiste, básicamente, en la de un mueble biblioteca.
Dado que el tamaño de los libros suele ser muy diferente, las medidas que vamos a dar a este mueble serán las apropiadas en cada caso, dependiendo siempre de los libros que queramos guardar en él. Luego, fabricaremos la estructura base encolando y clavando los laterales, alto y bajo entre sí. Después, clavaremos el respaldo y por último, a la medida deseada, haremos orificios con el taladro para poder atornillar los diferentes estantes La distancia entre los estantes la podemos tomar de cualquier disco compacto y, por ejemplo, del libro más alto que vayamos a colocar en ellas. Así, podremos reservar el espacio adecuado y preciso para cada cosa. Para acabar, aplicamos, en esta ocasión, una mano de barniz de poliureta-no incoloro mate que protege el MDF dejando totalmente vista la textura del material.

Categoría: Muebles Rusticos
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