Jueves, agosto 22nd, 2013 | Author:

Antes de emprender una construcción de este tipo conviene conocer la función de cada uno de sus elementos.

Soleras. Estos grandes maderos suelen tener una sección de 100 x 50 mm; se colocan en la parte superior de las paredes laterales, ofreciendo una supferficie horizontal en la que se apoyarán las vigas. Si se trata de una pared doble, las soleras descansan sobre el panel interior, debiendo levantarse en este caso la albañileria del panel exterior para que se iguale a la superficie superior de la solera.

Estribos de apoyo. Los tejados planos pueden ir a parar, por diversas razones (espacio limitado, facilidad de acceso), contra una pared ya existente. En muchas casas antiguas el tejado solia descansar sobre una viga establecida en el muro original. Dicha viga podia ser de la misma sección que la solera y general mente se solía empotrar o fijar contra la pared, en tanto que la solera descansaba plana sobre una pared. Las vigas se apoyaban entonces sobre la viga adyacente o se enlazaban a ella a través de uniones a media madera. También se podían empotrar las viguetas en plena pared y fijar una viga debajo de ellas.
Estos dos sistemas han quedado prácticamente abandonados hoy dia, puesto que, además de no resultar estéticos ya que dejan a la vista una viga justo debajo del techo, presentan un cierto peligro: la penetración de la humedad en la pared, por mínima que sea, puede provocar la putrefacción de los extremos de las vigas, provocando la salida de éstos de su alojamiento y dando lugar al derrumbamiento de aquella parte de la construcción.
Un tejado de buena construcción dispone hoy dia de otras técnicas, una de las cuales, y quizás la más extendida, consiste en utilizar estribos de fijación especiales sólidamente establecidos en la pared original. Podrá construirlos un cerrajero, aunque también será posible hallarlos en establecimientos para materiales de obras.
Existe un tipo de estribos que permite ensamblar las vigas perpendicularmente entre sí. Se emplea para empalmar las vigas alrededor de un saliente de una pared o de una chimenea o un ángulo saliente.

Vigas. En la mayoría de los tejados planos, las vigas deben superar la longitud de la construcción con el fin de asegurar una perfecta estabilidad de la misma. Unos intervalos de 400 mm constituirán generalmente una buena separación entre vigas; éstas deberán ser de madera seca, sana y exenta de defectos importantes.
Las vigas suelen medir 500 mm de grosor y su anchura deberá establecerse de acuerdo con cálculos precisos, en función de la dimensión del tejado y de la carga que tendrán que recibir.

Tirantes. Por muy seca que esté una madera, siempre tendrá tendencia a combarse si se emplea para cubrir una gran abertura. Para compensar esta inflexión, conviene colocar unos cuantos tirantes de acero o de madera entre las hileras de vigas para acrecentar la resistencia longitudinal de toda la estructura. Las primeras se encontrarán ya listas para su uso en todos los tamaños. Pero también pueden utilizarse maderos de 50 x 50 mm recortados a la medida adecuada. Los tirantes se colocan a pares en el centro de la viga, clavándolos entrecruzadamente.
Con el fin de aumentar la rigidez de as vigas, sobre todo cuando éstas son muy largas, es aconsejable fijar varios pares de tirantes.
Otro método consiste en recuperar sobrantes de maderos utilizados como vigas, recortarlos en tamaños reducidos e insertarlos con precisión entre ellas. Se clavarán para mantener su posición en la parte superior e inferior. De este modo se consigue también una buena estabilidad, pero esta solución presenta el inconveniente de impedir la circulación del aire bajo el tejado (esta dificultad puede resolverse empleando madera de una anchura 25 mm inferior a la de las vigas).

Cabrios de pendiente. Se trata de maderos cortados oblicuamente y del mismo ancho que las vigas a las que van fijados. Proporcionan al tejado, es decir, a la cubierta externa, la pendiente deseada, haciendo posible de esta manera el escurrido de las aguas en tanto que el techo queda horizontal. Cuando la inclinación del tejado es perpendicular a las vigas, hay que determinar la orientación de la pendiente y clavar los cabrios de inclinación en el sentido más conveniente.
Los cabrios pueden recortarse en la misma obra con una sierra circular. Pero esta tarea es algo delicada, puesto que es difícil apreciar con precisión, a simple vista, unos ángulos de tan poca inclinación. Por lo tanto, es preferible establecer previamente la inclinación y cortar o encargar el corte de los maderos a la medida precisa.

Entarimado. A base de tablas de chilla se logra el entarimado; éste descansa sobre las vigas que sirven de base a la misma cobertura. Las tablas de chilla suelen ser de poca calidad y de una sección de 25 mm. Evidentemente, resultan más eficaces las tablas machihembradas, aunque son algo más caras. Para este mismo uso existen tablas de aglomerado embetunadas.

Fajas. Son las tablas colocadas a lo largo de los bordes del tejado y sólidamente fijadas en el extremo de las vigas. Su función no es meramente decorativa, pues impiden que el agua penetre y dañe, por consiguiente, las piezas interiores de madera. Por otra parte, proporcionan un buen punto de fijación para los canalones.

Revestimiento de aleros. Se trata de un revestimiento de madera aplicado en la parte inferior de las vigas en el punto en que éstas sobresalen del muro. Protegen la madera de la humedad e impiden que los pájaros construyan sus nidos en los aleros o entre las vigas.
Patas de retención. Cuando el viento azota fuertemente un tejado, éste, por firme que sea. puede sufrir daños. Para aumentar su resistencia y estabilidad, se pueden disponer transversalmente unas patas de pletina en la parte superior de las vigas, justo por encima de la solera. Estas patas de retención miden unos 25 mm de anchura y pueden tener diversas longitudes y formas.

Categoría: Albañileria
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