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Lunes, diciembre 17th, 2012 | Author:

Se necesitarán alrededor de 300 ladrillos normalizados, un saco de cemento y 30 kg. de arena para la construcción de esta barbacoa.
Para la realización de los bancos se necesitarán tres tablas de madera de 1 58,5 x 7,5 x 5 cm unidas entre sí en los extremos por sendos listones; luego se lijan y se barnizan. También se pueden emplear para cada banco dos tablones de 1 58,5 x 14 x 5 cm, colocados simplemente sobre los ladrillos.
Para el hogar se empleará una placa de acero dulce de unos 45 x 45 x 0,6 cm, provista en su borde anterior de un ángulo de acero remachado. La parrilla consiste en un enrejado de acero de las mismas dimensiones que el hogar. Se dejará una separación de 2 cm entre el contorno de la parrilla y el hogar. Se empotrarán unos soportes en el lecho de mortero para mantener ambas placas (pletina de 25 mm o acero dulce de 6 mm). Cada placa necesita 2 soportes en cada lado.

Sábado, diciembre 15th, 2012 | Author:

Con objeto de lograr una estructura rígida y un buen reparto de la presión, se desplazan los ladrillos en cada hilada respecto a la anterior. La disposición más sencilla es el aparejo a soga de llagas alternas; con esta disposición se obtiene un desplazamiento de medio ladrillo en cada hilada respecto a las hiladas inferior y superior.
Conviene acomodarse a un aparejo conocido; si se intenta improvisar pueden surgir dificultades.

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Jueves, diciembre 13th, 2012 | Author:

La preparación del mortero puede efectuarse sobre cualquier superficie limpia y dura que se halle cerca del lugar de la obra. Se mezclan tres paletadas de arena y una de cemento. A continuación se añade agua limpia algo jabonosa (se puede usar cualquier producto de lavar vajilla). El jabón desempeña la función de aglutinante y proporciona maleabilidad al mortero. Se practica un pócete en el montón de la mezcla y se echa un poco de agua. Se prepara la mezcla poco a poco, añadiendo agua hasta conseguir una consistencia cremosa, húmeda pero resistente. Finalmente, se traslada al lugar de la obra en el cuezo o sobre un trozo de tablero contrachapado.

Martes, diciembre 11th, 2012 | Author:

Es esencial, en cualquier proyecto que se lleve a cabo, asegurarse de que la pared principal de la que se parte está perfectamente nivelada. Se establecen unas líneas de referencia indicando el trazado a seguir para mantener la alineación. Para ello se pasa alrededor de un ladrillo una vuelta de cordel de manera que la longitud remanente de éste supere por lo menos en un metro la de la pared proyectada. Se deposita el ladrillo en un extremo de la línea de implantación de la pared y se colocan encima otros dos ladrillos. A continuación se estira el cordel. Finalmente se pasa el otro extremo del cordel alrededor de otro ladrillo y se tensa. Se obtendrá un dispositivo parecido al de la figura 1. La pared principal de la construcción se iniciará a partir de cualquier punto a lo largo de esta alineación.
Cuando se vaya a colocar la primera hilada, se situarán los ladrillos a un lado de la línea, de manera que queden cerca del tendel, pero sin llegar a tocarlo.
Para una realización de reducidas dimensiones no es necesario tomar referencias de encuadramiento de las paredes perpendiculares a la pared principal; se trabajará valiéndose del nivel a modo de regla. Las construcciones más importantes exigen, en cambio, mayor exactitud en los trazados.

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Lunes, noviembre 05th, 2012 | Author:

Antes de despejar un bajante se coloca un recipiente para evitar que los restos liberados penetren en el sistema de evacuación. Para limpiar bajantes de fundición se usarán guantes de protección de caucho.
Para limpiar un elemento recto del bajante se envuelve el extremo de una vara con un trapo y se actúa como si se deshollinase una chimenea. Una vez desobturado, se echa agua en abundancia y con fuerza.
Si el bajante está dotado de una tolva o embudo se sacan con la mano los restos almacenados en el fondo. Se procurará no comprimirlos ya que se podría producir una obturación. Se limpia el interior de los embudos con un trapo y agua jabonosa.
En otros dispositivos el bajante se halla a cierta distancia del muro y el agua llega hasta el mismo a través de un elemento acodado: el cuello de cisne. En este caso se empleará un alambre rígido pero lo suficientemente dúctil como para seguir las curvas.
Si resulta imposible llegar hasta la parte de unión con el bajante, se desmonta una parte o el conjunto del dispositivo.

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Sábado, noviembre 03rd, 2012 | Author:

Una vez seca la capa de soporte, se amasa el yeso hasta conseguir una consistencia cremosa y se vierte sobre el tablero de trabajo. Se rellena de yeso la trulla y se deposita un poco sobre la llana. Se aplica el yeso apretando firmemente, procurando hacerlo siempre en dirección ascendente.
Cuando esta capa ha alcanzado el nivel del muro o pared se pasa la regla para eliminar el excedente, rellenando las eventuales deficiencias. Mientras se va produciendo el fraguado, se va mojando el yeso con una brocha de encalar insistiendo especialmente en los bordes, donde el agua del yeso nuevo corre el riesgo de ser absorbida por el escayolado antiguo. Una cantidad excesiva de agua podría “matar” el yeso y provocar fisuras. Se humedece la llana y se pasa por encima describiendo movimientos circulares y acabando con ligeros toques de abajo hacia arriba. Si se utiliza una mezcla que contenga arena se extenderá la capa de acabado con la trulla aplicando capas sucesivas. Se efectúa un último alisado con la llana.

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Jueves, noviembre 01st, 2012 | Author:

Se amasa el yeso y se lleva al tablero de trabajo. Se toma la trulla con la mano derecha (si no se es zurdo), se lleva hasta el borde del tablero y se rellena con yeso ayudándose con la llana. Se elimina el excedente y luego, inclinando la trulla, se toma un poco de masa con la llana. Manteniendo la llana horizontalmente se aplica su lado largo contra la pared y después se levanta hasta formar un ángulo de unos 30° con la misma.
Se empieza a rellenar por el centro de la superficie, ejerciendo una ligera presión. La llana se mantendrá oblicua, de modo que el borde superior quede apartado de la pared para que el yeso se reparta uniformemente.
Si la zona de restauración tiene menos de 1 cm de profundidad se rellena hasta que el yeso alcance el mismo nivel del yeso antiguo. En caso contrario no es aconsejable intentar rellenarlo todo de una sola vez, ya que el yeso se agrietaría después de haberse encogido. Se llena hasta la mitad de la profundidad, luego se raya con el raspador cruzando las pasadas y se da la segunda capa igualando y enrasando con el escayolado viejo.
Se toma una regla con las aristas rectas, algo más larga que la zona restaurada y, apoyándola contra la pared, se asciende apretando contra ella para eliminar el excedente. Si se notasen depresiones se añadirá yeso y se repasará de nuevo con la regla.
Antes de aplicar la capa de acabado hay que rebajar un poco el nivel de enrasado (unos 2 mm para un yeso ligero y 3 mm para un yeso de otra clase). Primero se alisa con la trulla y se elimina el excedente. A continuación se pasa el raspador sobre toda la superficie para facilitar la adherencia de la capa de acabado. Seguidamente se repasa con la trulla para achatar las rebabas ocasionadas con el raspador. Las estrías permanecerán pero sus bordes no deberán sobresalir.
Se limpia el contorno, se eliminan las rebabas y se deja secar. Los yesos prefabricados tardan en secar entre 1 1/2 y 3 horas. Los morteros necesitan 24 horas.
Antes de amasar el yeso de la capa de acabado se limpian los útiles y la superficie de trabajo.

Martes, octubre 30th, 2012 | Author:

Los diferentes tipos de yeso existentes solamente pueden amasarse con agua potable. Cualquier impureza puede alterar sus cualidades.
Para rellenar una pequeña superficie con yeso ligero es preferible amasar una tercera parte de cubo cada vez. Esta cantidad servirá para cubrir una zona de 30 x 30 x 1 cm aproximadamente. Si se trata de cubrir una zona mucho más extensa será mejor preparar una cantidad prudencial e ir amasando a medida que se necesite. Primero se vierte el agua en el cubo y luego se echa el yeso, espolvoreándolo. Si se echase primero el yeso se formarían grumos al contacto con el agua. Se irá añadiendo yeso poco a poco mientras se va agitando la mezcla con un bastón hasta lograr un elemento pastoso, suficientemente compacto.
Si es necesario se espesa la capa preparatoria con arena; ésta debe ser muy fina y de buena calidad, ya que si contiene impurezas, como puede ser la arcilla o greda, tanto el tiempo de fraguado como el de resistencia quedarán afectados. Se mezcla la arena con el yeso en polvo siguiendo las instrucciones del fabricante y después se añade el agua.
Si se decide aplicar un revoque de cemento antes de extender la capa de acabado de yeso, será necesario un gran recipiente plano de 2 a 1,5 m aproximadamente, provisto en tres de sus lados de un reborde de unos 25 cm de altura. El mortero se obtiene mezclando 1/8 de cal, 1/8 de cemento y 6/8 de arena, removiéndolo todo bien con la pala. Se realiza un pócete en el centro del montón y se vierte el agua poco a poco.
Se recoge la mezcla situada en los bordes del montón y se lleva hacia el centro, mezclándolo todo cuidadosamente.
Las capas de acabado de yesos finos suelen tener muy poco espesor, por lo que bastará un cubo para realizar el amasado. Se pone un 1/4 de cubo de agua y luego se va vertiendo el yeso lentamente hasta que aflore y se remueve con un bastón. Una vez se ha logrado una pasta homogénea se añade el resto sin dejar de agitar hasta que la pasta alcance una consistencia cremosa.
Apenas acabado el amasado, se echa el yeso sobre la base de trabajo. Se limpia el cubo para evitar que fragüen los restos de yeso, pues de lo contrario resultaría difícil extirparlos totalmente y provocarían un aceleramiento en el fraguado de los siguientes amasados.

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Domingo, octubre 28th, 2012 | Author:

Antes de empezar conviene desocupar la pieza, ya que el polvo de yeso se infiltra por todas partes y puede rayar incluso las superficies barnizadas. Se recubren con fundas los objetos o muebles que no se pueden trasladar. Se prepara algún recipiente para recoger el yeso viejo.
Se rellenan las grietas y se elimina el yeso alrededor de la fisura hasta lograr una base estable; se delimita la superficie cortando el escayolado en profundidad y dándole una forma fácilmente rellenable. Se empieza trazando el contorno con la regla; después se hacen las entalladuras siguiendo las líneas trazadas valiéndose de un martillo y un cincel.
Si debajo del yeso se encuentran directamente los ladrillos, bastará cepillar el fondo y humedecerlo con agua limpia antes de aplicar el nuevo yeso. Pero si se trata de un muro viejo, se comprobará el buen estado de los ladrillos y se limpiarán las juntas que se desmoronen. Se empleará una brocha vieja para humedecer los ladrillos y los laterales del escayolado que se ha conservado. Sin esta aportación de agua el fondo absorbería la humedad del yeso recién amasado y el secado se produciría demasiado rápidamente, provocando grietas. Por el contrario, un exceso de agua reblandecería el yeso hasta hacerle perder su adherencia sobre la pared y como consecuencia caería al suelo.
Las paredes o muros de cemento deberán someterse a un proceso de preparación especial, pues de lo contrario su superficie lisa no permitiría la adherencia del yeso al mismo tiempo que su densidad impediría el fenómeno de succión. Se dará una capa de yeso ligero siguiendo las instrucciones del fabricante o bien mezclando el yeso con un aglutinante, como puede ser el PVA (acetato de polivinilo, base de la cola blanca) que, extendido con una brocha, proporcionará la adherencia necesaria. También se puede picar toda la superficie con un martillo y un cincel realizando incisiones con 5 cm de separación entre sí.

Viernes, octubre 26th, 2012 | Author:

Una base o superficie de trabajo que resista el yeso una vez amasado. Puede ser de tablero contrachapeado de 1 m2, barnizado, para mayor garantía, con poliuretano para proteger la madera. El tablero debe descansar sobre un apoyo sólido (una caja o un taburete) para tener la masa a una altura conveniente. Deberá rebasar el apoyo para que se realice con comodidad el traslado del yeso amasado al esparavel.
Un esparavel de transporte, que puede ser de madera, de metal o de plástico, de unos 30 cm2, para trasladar la masa de yeso, hasta el punto de aplicación.
Una llana rectangular, para aplicar y extender el yeso. Es una lámina metálica de unos 28 x 12 cm con una empuñadura de madera ligeramente redondeada.
Un palustre alargado o lengüetilla, cuya hoja metálica es flexible. Los hay de diferentes tamaños y sirven para trabajar en puntos difíciles y rincones donde no es posible actuar con la llana.
Una trulla de yesero: es el instrumento más tradicional. Hecho de madera lisa y dura de 28 x 12 x 1 cm aproximadamente, dispone de una empuñadura, también de madera, en forma de asa. Las trullas modernas son más ligeras y no se deforman. Sirven para nivelar la capa de igualado y aplicar una capa de acabado (salvo para los yesos ligeros que se aplican con la lengüetilla).
Un rascador: sirve para raspar la superficie del soporte para garantizar la adhesión de la nueva capa. Se puede confeccionar un raspador sencillo hincando en una tablilla de madera una serie de clavos y descabezándolos a continuación con unos alicates de corte.
Serán también necesarios dos cubos, uno para el agua y otro para el amasado del yeso, una brocha de encalar y una regla perfectamente recta, cuya longitud dependerá de la naturaleza del trabajo a realizar. Un martillo y un cincel podrán ser necesarios para arrancar antiguos escayolados.