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Sábado, abril 23rd, 2011 | Author:

Después de sumergir varias veces las cerdas en el disolvente, el pincel se coloca bajo el chorro de manera que el agua penetre hasta su base. Cuando el pincel ya se ha secado se vierten sobre sus cerdas unas gotas de aceite mineral fluido y se aprietan las cerdas para hacer que éste cale dentro de ellas. Las cerdas se envuelven con una hoja de aluminio blando de manera que no se sequen. En el caso de que se hayan abierto se podrán reunir con una gomita.

Los pinceles muy incrustados se suspenden dentro de un baño de disolvente sintético, disolvente nitrocelulósico y aceite de linaza. Las cerdas no deben descansar sobre el fondo. En caso de que la virola metálica muestre rasgos de herrumbre, se tendrá que eliminar con papel abrasivo. El rodillo, tras su utilización, tiene que ser lavado en agua corriente y estrujado varias veces para evitar que resulte endurecido. Los rodillos con pelo largo pueden sumergirse en agua limpia antes de ser lavados en agua corriente. Se guardan siempre colgados.

Jueves, abril 21st, 2011 | Author:

Pinturas al agua: es necesario proceder a una minuciosa limpieza de la virola con un lijado que consiga eliminar la herrumbre que se haya producido. Generalmente, los pinceles mal conservados suelen presentar también una zona central dura que se halla incrustada cerca de la virola. Para intentar recuperar toda la suavidad funcional de un pincel se puede introducir en un recipiente en el que haya una mezcla de disolvente sintético, disolvente para nitrocelulosa y aceite de linaza (40 % -40 % -20 %). No hay que dejar que las cerdas del pincel descansen sobre el fondo, sino que deben quedar suspendidas en mitad del líquido. Para conseguirlo habrá que realizar un agujero en el mango, algo más arriba de la virola, y pasar por él una varilla de madera que se apoye contra los bordes del recipiente.

Miércoles, abril 20th, 2011 | Author:

Si se les presta cierta atención, los pinceles pueden durar mucho tiempo: basta con conservarlos bien limpios y estarán siempre a punto como si fuesen nuevos. Los rodillos también deben conservarse adecuadamente. Si se ha utilizado una pintura al agua (a la cola o de emulsión), la limpieza es aún mucho más sencilla pues será suficiente eliminar los restos de pintura bajo el chorro de agua, después de lo cual se procederá tal como se ha dicho anteriormente.

Al cabo de un uso prolongado y si se ha tenido que abusar del pincel, es posible que la virola metálica que retiene las cerdas quede manchada y con herrumbre. Hay que contrarrestar la herrumbre, pues suelta el típico color rojo que mancha la pintura dejando claras huellas estriadas, especialmente en colores claros.