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Lunes, noviembre 29th, 2010 | Author:

Cada fabricante de repuestos tiene sus propios tiempos de eficacia, en los que se aconsejan la sustitución de las zapatas. Mientras que las traseras sufren menos desgaste, en el mismo período de tiempo habremos sustituido al menos dos veces más las delanteras. Con la ayuda de los testigos de desgaste no tendremos que preocuparnos ahora de vigilar el estado de las zapatas. estaban en malas condiciones, tendremos que probar la eficacia de los nuevos componentes. Antes de ponernos en marcha comprobaremos que todos los tornillos estén debidamente apretados y que hemos comprobado el nivel de líquido de frenos. Tras sustituir los elementos que Éste habrá subido de nivel, pues al apretar los émbolos y tener más espesor las zapatas, el líquido se desplaza hacia la bomba.

Tras comprobar que se encuentra en la raya recomendada por el fabricante, taparemos el depósito y nos pondremos en marcha. Al recorrer unos metros haremos unas frenadas suaves con lo que las zapatas tomarán su colocación idónea. En algunos casos será necesario dar algún pisotón fuerte al pedal con freno, para que éstas se recoloquen. Observaremos, en una frenada en seco, que el vehículo no se desplace hacia ningún lado, lo que indicaría que frena defectuosamente, así mismo pararemos el coche en una pendiente para comprobar el buen funcionamiento del freno de mano. A diferencia del delantero, éste se puede tensar a voluntad, mediante una tuerca que puede localizarse en la misma palanca de cambio o debajo del coche, en el recorrido del cable tensor.

Domingo, noviembre 28th, 2010 | Author:

Las ruedas traseras cuentan con un sistema diferente, como ya hemos mencionado anteriormente emplean unos frenos de tambor. Estos frenos además de ayudar en su frenada a los delanteros, incorporan un tensor que inmoviliza el vehículo cuando éste está parado. Es conocido con el nombre de freno de mano y evita que el vehículo se desplace cuando se encuentre detenido en una pendiente. Su sustitución es un poco más complicada que en el caso anteriormente descrito. En primer lugar aflojaremos el tensor de freno de mano, con esto las zapatas quedarán libres de presión, seguidamente retiraremos con ayuda de un martillo de goma, la cazoleta que cubre los rodamientos, ésta normalmente va metida a presión.

A continuación tendremos que aflojar los tornillos (si los hubiera), que encontraremos en la parte posterior del tambor. Tenemos ya a la vista las zapatas y los muelles, antes de proceder a la sustitución de las zapatas, tendremos que observar cuidadosamente que las gomas del cilindro de precisión estén correctamente conservadas y que no existe ninguna fuga de líquido. Con la ayuda de un destornillador retiraremos los muelles recuperadores, teniendo especial cuidado que al extraer las zapatas no dañemos las gomas del cilindro. El proceso se repite a la inversa, como hicimos en el ejemplo anterior. Así mismo echaremos un vistazo al tambor por si fuera necesario sustituirlo en caso de estar muy rayado.

Sábado, noviembre 27th, 2010 | Author:

Cuando mueva el cuerpo de las zapatas tenga la precaución de no dañar el latiguillo o flexible por donde circula el liquido de freno, pues si se deteriorase habría que sustituirlo inmediatamente, lo que supone un peligro muy importante ya que es un proceso delicado y muy complicado que pondría en peligro nuestra seguridad. El proceso se repite a la inversa, colocando cada elemento en su lugar correspondiente. Coloque todos los muelles, fijadores y horquillas de seguridad.

Se hace indispensable hacer una inspección ocular del recorrido del circuito, para ver si en algún del mismo, perdemos líquido de freno, lo que se identifica, rápidamente con una mancha grasienta, ya que todo el circuito ha de estar completamente seco. Comprobar también que el latiguillo o flexible no tenga grietas muy profundas, de ser así sería necesario sustituirlo.

Viernes, noviembre 26th, 2010 | Author:

La primera operación ha de ser la de calzar convenientemente el automóvil, para que al subirlo con el gato, éste no se desplace provocando su caída al suelo. Lógicamente tendremos que elegir un lugar lo más llano posible. Los frenos de disco están compuestos por un disco de acero que va sujeto al eje mediante un rodamiento y una tuerca, además de unas zapatas, que ejercen presión sobre el disco, para que el vehículo se detenga. Estas zapatas están a su vez presionadas por un émbolo que se desplaza hidráulicamente, es decir, gracias al líquido que el circuito. Este líquido está impulsado por una bomba que actúa cada vez que pisamos el pedal de freno. Existe también un pequeño depósito que nos indicará el nivel correcto de este líquido. Siempre que tengamos que sustituir las zapatas por desgaste, deberemos destapar previamente el tapón del depósito de líquido de frenos. Este paso nos facilitará posteriormente que al presionar sobre el émbolo, éste se desplace con mayor facilidad.

La mayoría de los vehículos existentes en el mercado disponen de un dispositivo de seguridad, que mediante un testigo luminoso nos indica el mal estado de las zapatas. Éstas están conectadas al circuito eléctrico mediante dos cables que tendremos que retirar de sus terminales. A continuación, con la ayuda de un botador o punzón fino extraeremos los fijadores que sujetan las zapatas. En determinados modelos estos fijadores cuentan con una horquilla de seguridad, en tal caso es preceptivo la retirada de dicha horquilla. Nos encontraremos ahora con un resorte tensor, que al retirarlo comprobaremos su estado, por si fuera necesario sustituirlo. Como recomendación aconsejamos que este se sustituya a la vez que las zapatas, pues con el paso del tiempo todos los resortes pierden su eficacia y cambiarlo por unos nuevos resulta muy barato.

Jueves, noviembre 25th, 2010 | Author:

Nuestra seguridad al volante de un automovil, está ligada al estado en que se encuentren, todas aquellas partes que resultan vitales, como son: la dirección, la suspensión, y el equipo de frenada, entre otros. Es muy importante que de vez en cuando se haga un chequeo para comprobar su correcto funcionamiento. Dentro del apartado del cuidado del automóvil, es sin duda el equipo de frenado, el que más interés despierta. Su comprobación es realmente sencilla, así como sustitución en caso de que se hallen deteriorados. Existen dos equipos diferentes y que tienen por nombre: frenos de disco, que corresponden a las ruedas delanteras, y frenos de tambor, que se emplean en las ruedas traseras.

No se debe a una distribución caprichosa la colocación de los frenos de disco en la parte delantera y de los de tambor en la trasera, sino que guardan una estrecha relación con su eficacia. Cuando el automóvil se encuentra en movimiento y necesitamos detenerlo, a la velocidad adquirida tendremos que sumarle la inercia y el peso del propio vehículo. Esto supone que los frenos han de tener una gran resistencia y efectuar su frenada de una forma regular. Así mismo y debido a la fricción, éste tiene que estar bien refrigerado para evitar que con las altas temperaturas que alcanza, se deforme y pierda su eficacia.

Miércoles, noviembre 24th, 2010 | Author:

Antes de levantar el vehículo aflojaremos, sin quitarlos, los tornillos que sujetan la rueda. Al trabajar debajo del coche, toda precaución es poca, por tanto recomendamos utilizar soportes que aseguren una firme sujeción. Tras quitar el guardapolvos que protege  el rodamiento, retiraremos la tuerca de presión. Antes de retirar el tambor, procederemos a extraer la anilla de seguridad que impide que éste se desplace.

La extracción del tambor es el paso si guíente, algunos vehículos incorporan un sistema de desbloqueo de las zapatas, para que salga con mayor suavidad. Aspecto que tendrá el equipo de frenado trasero una vez retirado el tambor. Es necesario iniciar una inspección ocular para comprobar que no existe ninguna fuga de líquido de frenos. Para retirar las zapatas, daremos un cuarto de vuelta a la tuerca de seguridad, y retiraremos el muelle de presión.