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Martes, marzo 12th, 2013 | Author:

MATERIALES.
✓ Lija.
✓ Cola.
✓ Tenazas.
✓ Serrucho.
✓ Cinta métrica.
✓ Martillo.
✓ Madera.
✓ Clavos.
✓ Pinturas: azul, verde y amarilla.
✓ Brocha.
✓ Pincel.

En esta ocasión, hemos ido más allá, puesto que no nos hemos limitado a reparar una vieja mesita de luz sino que, además, le hemos dado una utilidad distinta. Con un toque aquí y un oportuno detalle allá, ha quedado convertida en una práctica mesa de teléfono.

PRIMEROS PASOS.
Si ya hemos pensamos en cómo diseñar el nuevo mueble, empezaremos a quitar todas aquellas piezas que ya no nos serán útiles. Así, eliminaremos la moldura del respaldo superior, la puerta, la cerradura y las’guías del cajón. Hay que tener mucho cuidado con los clavos que sujetan estas partes, porque lo más probable es que estén bastante oxidados. Lastimarnos con ellos supondría tener que acudir inmediatamente a darnos la antitetánica. Por eso, mientras estemos desclavando, aconsejamos usar guantes protectores.
Para tapar los orificios dejados por estos clavos, aplicaremos una pasta hecha con aserrín y cola blanca. A continuación, lijaremos toda la pieza para quitar el barniz. Se puede hacer con papel de lija, pero llevaría mucho tiempo. Lo mejor, es recurrir a una máquina eléctrica. Si no disponemos de lijadora, probablemente contemos con un taladro. Entonces, bastará con acudir a una ferretería y comprar un disco de lija y el correspondiente plato de goma. Por muy poco dinero tendremos una completa lijadora. Eliminado el barniz, llega la hora de derrochar la imaginación, y dar a la futura mesa de teléfono el aspecto que más nos agrade.

NUESTRA PROPUESTA.
La idea que nosotros llevamos a la práctica se ha basado, sobre todo en la creación de un mueble que contenga todo lo relacionado con el teléfono, desde cualquier tipo de agendas y guías, hasta un espacio para notas y lapiceras. Por eso, para dotar de una cierta independencia a cada objeto, hemos dividido en dos partes el hueco de la antigua mesita mediante una estantería. De forma que las pesadas guías enviadas por las Telefónicas se coloquen en la base, y las agendas particulares de cada miembro de la casa en el improvisado estante. Conviene que éste sea de una madera ligera, puesto que la estructura de la mesita no está preparada para soportar mucho peso. Para colocarlo, bastará con clavar unos tacos de madera en los listones verticales y apoyar sobre ellos la tabla. Esta tendrá las mismas dimensiones que el hueco, y sus esquinas serán modeladas según el diseño de la estructura. La nuestra, por ejemplo, se comunica con el interior, de ahí que tengamos que recortar los bordes. Respecto al color, habrá que considerar la decoración del resto del mobiliario. Pero si la vamos a colocar en un espacio aislado, convendrá llenarla de luminosidad atreviéndonos con tonos desenfadados.
Nosotros hemos dado una capa de azul claro sobre la superficie lijada a modo de base y, una vez seca, la hemos cubierto con otro azul más oscuro. Así, cuando pasemos a trazar las vetas, aparecerá un agradable contraste, potenciando aún más los colores. Si la madera que vamos a tratar presenta muchas irregularidades, antes de aplicar la pintura, será conveniente dar una mano de base. Las vetas las hemos hecho con un peine veteador, el cual se puede comprar en pinturerías, o bien crearlo nosotros cortando en zigzag los bordes de un cartón. Lo bueno de usar el que venden ya realizado, es que además de las vetas, permite dibujar también nudos. Lo único que hay que hacer es extender la pintura con una brocha y resbalar sobre ella el utensilio, de manera que si sólo lo deslizamos obtendremos velas, y si lo desviamos como quien quita algo, saldrán nudos.
Sin embargo, para no recargar la pieza, tanto en los listones de la estructura, como en el estante interior, en las patas y en el borde superior hemos, preferido recurrir a la pintura lisa, pero de la misma tonalidad que la última capa. Esto hará, además, que el mueble parezca más robusto y resistente.

SORPRESA FINAL.
Por cierto, la mesita, ¿no tenía un cajón? ¡Ni se te ocurra tirarlo! Por muy pequeño que parezca, prueba a colgarlo horizontalmcnte y te sorprenderás de toda la utilidad que aún te puede aportar como repisa. Antes que nada, habrá que tapar las canaletas que tiene en los costados por donde, anteriormente, corrían las guías. Para esto, bastará cualquier tira de madera que te haya sobrado de otro trabajo. Si las que encuentras no quedan exactas, habrá que cortar y lijar hasta que se acoplen sin problemas, y formen con los laterales una superficie completamente lisa. Entonces, se puede encolar.
Con el propósito de aprovechar todo el espacio, también le hemos colocado un pequeño estante. Clavaremos dos tiras en los costados, y sobre ellas la madera que hará de estante. Por último, hemos fijado una tablita horizontal para embellecer el frontal, cuyos bordes han de estar bien lijados para que no desluzca el resultado final. El proceso de pintado será el mismo que anteriormente, primero azul claro y encima azul oscuro. Los costados, la balda y el embellecedor serán lisos, y el fondo, veteado.

EL CONJUNTO.
Así, de una mesita de luz totalmente desvencijada, han nacido dos piezas más para nuestro mobiliario prácticamente nuevas. Probemos a colgar la diminuta estantería sobre la mesa, y veremos el maravilloso conjunto que hemos logrado. Armonía que aumentará si adornamos el frontal de la estantería de la mesita con una tira, al igual que se hizo con el cajón, y pintamos en ambas algún motivo. Ahora, ya sólo queda disfrutar de la comodidad y las ventajas que tiene saber que, al lado del teléfono, siempre tiene que haber lápiz y papel.

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