Viernes, abril 23rd, 2010 | Author:

Desde tiempos remotos, protegerse de la lluvia fue una preocupación del hombre y en la medida de los progresos de la humanidad se fueron abandonando algunas técnicas y adoptando otras. El primero que mezcló grasa animal fundida al barro de la techumbre ya anticipaba el futuro de los impermeabilizantes. Y ni que decir del que usó aceites minerales derivados del petróleo con el objeto de que el agua no le lavara la precaria cubierta de la choza.

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