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Lunes, diciembre 03rd, 2012 | Author:

Una ventana cuidadosamente revestida atrae más la atención. Con un poco de imaginación, unas cortinas, unos visillos y unas persianas o celosías se puede transformar completamente una estancia.
El deseo de intimidad nos guía en la mayoría de casos a la hora de elegir los elementos de guarnecido de las ventanas de una sala de estar. Se suele pensar enseguida en cortinas; existen, sin embargo, muchas otras posibilidades: visillos, persianas, cortinados, pantallas, etc., que ofrecen diferentes ventajas y, en algunos casos, resultan más económicos, sobre todo cuando la ventana que se quiere recubrir es de gran tamaño.
Si se trata de una sala expuesta a las miradas del exterior, la mejor solución consiste en una combinación de pantalla y cortinas. Las persianas de librillo (fijas o graduables) dan buen resultado; se puede recurrir asimismo a la instalación de espejos o pantallas reflectantes. Estas últimas tienen la ventaja de permitir ver a través de ellas en tanto que los que están afuera solamente ven en ellas su propio reflejo.
Para construir una pantalla decorativa sin mucha inversión se puede utilizar una reja de madera para jardín pintándola con un color que haga juego con el conjunto. Este dispositivo deja penetrar la luz en gran parte, disimulando un exterior que carece de interés y contribuyendo al mismo tiempo a guardar la intimidad.

Si la intimidad no constituye ningún problema y se quiere sacar partido de la vista de que se dispone, las cortinas replegadas hacia arriba pueden constituir la solución ideal. Estas se manejan gracias a un juego de cordones que permite gran variedad de combinaciones. Cuando están replegadas arriba ofrecen el aspecto de un friso. Cuando están desplegadas presentan una superficie lisa con el decorado propio de la tela.
Si se trata de cubrir una gran superficie (por ejemplo, un ventanal panorámico) se pueden colocar dos o tres cortinas replegadas hacia arriba, todas de igual anchura, en lugar de una sola, que resultaría probablemente de difícil manejo.
Si se combinan las cortinas replegadas hacia arriba con un friso que haga juego con la tela empleada se logrará un efecto más rebuscado. De igual modo se conseguirá un gran efecto decorativo con unas caídas que guarden alguna relación con la tela, aunque se cambie de motivo o dibujo.
En una sala de estar, están prácticamente permitidas todas las formas de recubrir una ventana. Todo dependerá del efecto que se desea conseguir. El éxito dependerá en gran parte de la elección de las telas.

Si se siente predilección por los estampados con motivos vistosos se puede optar por las persianas enrollables, ya que de esta forma los tejidos ofrecen todo su dibujo al no estar encogidos por pliegues. Si se duda entre la elección de cortinas transparentes o bien opacas, vale más usar ambos cortinajes a la vez. La combinación resulta ideal cuando hay un radiador situado debajo del antepecho de la ventana. Con las cortinas espesas corridas se podrán evitar las corrientes de aire y conservar el calor.
Las cortinas de tambor suelen colocarse en el interior de las jambas de la ventana, quedando a la vista el marco de la misma. Si se desea, se podrá disimular éste mediante un friso y unas caídas; si se quiere resaltar, se podrán pintar las molduras con un color que contraste con el resto del conjunto.
Las persianas de madera tejida, realizadas con listoncillos muy finos entrelazados por un cordoncillo de algodón, tienen actualmente un gran éxito. Suele utilizarse madera de pino en su tono claro natural o bien pintada de color verde; armonizan muy bien con decoraciones de estilo moderno o rústico. Son de un coste relativamente módico. Incluso completamente bajadas, dejan filtrar una luz suave y agradable.